Los edificios industriales son edificios funcionales, eficientes, rápidos de construir y sin ornamentos. Por eso, al estudiar el patrimonio industrial de las ciudades y países, podemos comprender los materiales, tecnologías y tradiciones constructivas locales de cada época, además de recordar el pasado de la industria.

Rápidamente rememoramos las fábricas de ladrillos rojos en Inglaterra, así como los tragaluces utilizados para proporcionar luz natural a las fábricas y muchas otras soluciones típicas. Las estructuras metálicas y prefabricadas de hormigón son actualmente las más utilizadas debido a la combinación de eficiencia constructiva, costo y posibilidad de crear grandes vanos. Generalmente, estos galpones industriales también se caracterizan por ser extremadamente fríos e impersonales, además de tener una huella de carbono considerable.

Pero la experiencia de Canadá en los últimos años es notable. En este país, los edificios de madera para programas industriales son cada vez más aceptados.

En los últimos 25 años, la industria del diseño y la construcción en madera ha experimentado grandes cambios con la introducción de máquinas robotizadas CAD y CNC, entregando a este material natural la posibilidad real de abarcar diversos tipos de proyectos.

La durabilidad de la madera puede superar los 100 años si se toman las debidas precauciones en sus especificaciones y construcción, ofreciendo una flexibilidad casi infinita. Desde estructuras tradicionales de vigas, pilares y marcos de madera hasta productos de madera de ingeniería, como Glulam y CLT, existen opciones para satisfacer todas las necesidades, incluso mediante combinaciones con otros materiales, como acero y hormigón.

Los ejemplos de edificios altos de madera ya son comunes, así como también los edificios públicos e incluso las escuelas. Pero asociar la madera con grandes plantas industriales es algo que todavía sorprende a la mayoría de la gente.

Al diseñar una fábrica, todas las decisiones estarán muy influenciadas por los procesos de producción que se realizarán en el espacio.

¿Qué área y qué dimensiones se necesitan? ¿Cuál es el proceso desde la materia prima hasta el producto final? ¿Cuántas personas van a trabajar allí?

¿Qué tipo de máquinas albergará el edificio? ¿Cuál es la altura mínima del techo? ¿Es esencial contar con una planta completamente abierta o se pueden tolerar los pilares internos?

El ejemplo del oeste de Canadá nos muestra que la madera puede, de hecho, ser el material del futuro. A través de la gestión sostenible de los bosques, la madera puede mantenerse como un recurso renovable y carbono negativo, un factor que cada día más personas consideran como esencial.

Los edificios industriales son ejemplos de estructuras en las que la economía y la utilidad han sido los principales factores en el proyecto. Al considerar, además de un análisis riguroso de los costos de construcción, aspectos como el uso de materiales locales, la huella de carbono, la calidad de los espacios internos y la imagen de la compañía, la madera puede resultar altamente atractiva para los más diversos usos.

Fuente: Plataforma Arquitectura

 

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